El otro día le pedí a la IA de Google que me sugiriera algunas mejoras a un texto. Reescribió mi texto con un lenguaje que ni de coña iba a usar. Pura palabrería rimbombante pero absolutamente vacío, sin apenas significado.
Y pensé que ese estilo de comunicación lo había visto en otro sitio. Incluso antes de la invasión de las IA. Y efectivamente, es justo como hablan los managers y ejecutivos cuando parece que han tenido una gran idea o un gran plan.
Y por fin entendí como les ha podido sorber tanto el seso. Porque habla igual que ellos. Cuando ellos hablan con la IA, deben sentir que hablan con un igual.