¿Qué estaban haciendo cuando descubrieron que el sonido de lluvia relajante que le piden a Spotify para dormir es puro efecto Foley y en realidad es pollo friéndose en un sartén con un montón de aceite?
Wilmer Rv
mastodon 4.7.3Analista y consultor en accesibilidad digital. NVDA Expert 2025. Bachiller En Filosofía. Estudiante avanzado de la Maestría en Estudios Interdisciplinarios en Discapacidad por la Universidad de Costa Rica
Estudio Ingenieria de software en la Universidad Cenfotec.
Mi portafolio y blog personal:
https://wilmerrv1989.github.io/
Estoy demasiado feliz. Hoy terminamos la primera campaña larga que juego de Dungeons & Dragons. Hace pocos meses apenas había probado una partida corta por primera vez, y hoy ya me veo cerrando una aventura completa con un desenlace más que satisfactorio.
Para rematar la experiencia, jugamos en una cafetería temática del juego y terminé comprándome mi primer set de dados de D&D. ¡Mejor no pudo haber salido!
Estoy en varios grupos de personas con discapacidad y, en todos ellos, hay un silencio absoluto en torno al recorte de más del 50 % en el presupuesto del CONAPDIS para el próximo año. Existe un sentimiento de mezquindad generalizado: “si yo no salgo beneficiado, no me importa lo que pase”, y en estos grupos es algo patente.
Yo soy la primera persona en criticar muchísimas cosas del CONAPDIS: tardaron más de un año en darme el dichoso carné de discapacidad y, en una ocasión que intenté solicitar apoyos técnicos, simplemente no califiqué por no estar en el umbral de pobreza extrema. Pero de ahí a pensar que la institución no sirve y desentenderme de lo que le pase, hay un trecho enorme. Puedo molestarme por la burocracia y los atrasos y, al mismo tiempo, entender la importancia vital que tiene la institución para miles de personas que dependen de sus subsidios, residencias y servicios de apoyo.
Que yo no reciba una ayuda directa no significa que deba darme igual si a otras personas con discapacidad, en condiciones de altísima vulnerabilidad, les arrebatan lo poco que tienen. He escuchado posturas del tipo: “cierren esa vara y repártannos la plata directamente”, como si las políticas públicas fueran una piñata clientelista al mejor postor o para quien tenga mejores contactos con el gobierno de turno.
Tener una discapacidad no te otorga automáticamente conciencia social ni empatía, pero este individualismo egoísta dentro de nuestras propias organizaciones es alarmante. Su silencio cómplice preocupa: prefieren ver cómo cientos de personas quedan desamparadas antes que levantar la voz, todo porque ellos no reciben una tajada. Ese egoísmo no construye comunidad ni defiende derechos.
Me queda claro que para este gobierno las personas con discapacidad no somos una prioridad; pero comprobar que tampoco lo somos para los propios colectivos organizados (si no hay un beneficio personal de por medio) es una bofetada todavía más dura.
Lo que voy a decir quizá suene a una mera banalidad, pero les prometo que no es así. Hace poco más de dos años estuve enfermo del estómago; llegó a un punto en que no toleraba comer casi nada e incluso sentía genuino dolor cada vez que tomaba café. Esto último obligó a que, mientras me recuperaba, tuviese que dejarlo por completo. Tan fue así, que no les miento cuando digo que tenía pavor de intentar tomar siquiera media tacita por el dolor que me provocaría. Desde entonces, no volví a probarlo.
Si hay algo que de verdad adoro en esta vida es el café. Estos años de abstinencia fueron una tortura, porque el simple aroma me resulta sumamente gratificante; si hay algo divino en esta tierra, es el olor a café recién chorreado. Imagínense el suplicio de olerlo y no poder tomarlo.
¡Cuál sería mi felicidad cuando, por fin, me animé! Venciendo el miedo, decidí empezar a probarlo de a poquitos. Me gané en un bingo una prensa francesa, lo cual se convirtió en la excusa perfecta para reintentarlo. Llevo unos días probando y les juro que soy la persona más feliz del mundo, poder tomar café sin sentir el dolor ni las molestias de hace años se siente casi como una realización personal. Al segundo día, al notar que no había dolor, casi me pongo a llorar. Además, sin darme cuenta, en estos días mis migrañas crónicas bajaron de intensidad. Díganle efecto placebo o lo que sea, pero este precioso elixir que la naturaleza nos regaló a los mortales es una maravilla. Yo fundaría una religión dedicada al café y haría peregrinaciones adonde fuera en su nombre, a ese nivel lo extrañaba.
Eso sí, como pasé tanto tiempo deshabituado, me toca ir al suave: los primeros días andaba todo eléctrico con apenas media taza. No eran ni las doce del mediodía y ya sentía el corazón latiendo a doscientas revoluciones por minuto.
¿Recuerdan Gran Torino? Esa obra maestra dirigida y protagonizada por su majestad y me pongo de pie Clint Eastwood.
Si hacen memoria, Walt Kowalski, el personaje de Eastwood, pasa la mayor parte del filme sosteniendo una amargura propia de quien está harto del mundo que le rodea. Para él, la sociedad entera se fue al carajo. Claro está, encarna a un veterano cascarrabias y profundamente racista que, conforme avanza la historia, encuentra redención y afecto gracias a un joven vecino hmong, justamente miembro del grupo étnico que tanto despreciaba.
¿Por qué saco esto a colación? Para confesar que a veces me siento exactamente como su personaje (quitándole lo racista, por supuesto): una mezcla de frustración contenida al ver cómo el mundo, efectivamente, se cae a pedazos mientras uno se queda en una esquina, impotente y sin poder hacer mayor cosa.
Eso, y que cualquier momento es la excusa perfecta para reivindicar a Clint Eastwood, el último gran clásico de Hollywood y uno de los patriarcas indiscutibles del cine contemporáneo. Se anunció oficialmente su retiro de la industria a sus 96 años y no puedo estar más dividido entre la tristeza y la gratitud.
No solo ha sido uno de mis actores predilectos de toda la vida, sino que como realizador nos regaló joyas monumentales que se me quedaron grabadas a fuego en la memoria: desde la dolorosa y bellísima Los puentes de Madison, coprotagonizada junto a la reina, preciosa y majestuosa Meryl Streep, Unforgiven, Million Dollar Baby, Letters from Iwo Jima, hasta esa obra cumbre demoledora llamada Río místico, que la primera vez que la vi me dejó completamente molido por dentro.
Gracias por tanto cine, maestro. En mi lista de pendientes ñoños está hacer un maratón por sus principales películas, tanto las protagonizadas como dirigidas, que si mal no estoy, son mas de 100, bastantes mijo.
Si alguien te dice que le encanta estar soltero porque puede hacer lo que quiera, salir con quien quiera e ir adonde quiera, cinco de cada diez veces en realidad significa: No hago nada, no salgo con nadie y siempre me quedo en la choza vegetando. Y si esa persona tiene más de treinta años, la cifra sube a nueve de cada diez. Sobre todo si hacer lo que quiera implica salir de la casa, aguantar bulla o permanecer en cualquier sitio después de las diez de la noche.
Ed Sheeran con lo de Macklemore, al decir que él no va a tomar partido y prefiere mantener "su música libre de política", tan solo es un tibio de mierda. No tomar partido también es tomar partido y, en este caso, condonar dichos actos. En lugar de dejarlo como alguien mesurado, lo deja como lo que dije: un tibio de mierda que prefiere callarse y no llevarle la contraria a los millonarios que lo mandaron a sacar a Macklemore o no lo dejaban hacer conciertos en sus estadios. Sumisión en todo su esplendor.
Con eso de la filtración y venta en la dark web de una base de datos con registros de más de tres millones de personas del buró crediticio llamado “Cero Riesgo” con datos sensibles como historiales crediticios, expedientes judiciales, información salarial, números de teléfono, números de cédula y hasta fotos de las personas para su identificación, queda demostrado que los burós crediticios son una completa peste y un cáncer que no debería existir. Esa cantidad ingente de información que manejan, muchas veces sin el consentimiento de la gente, es inaudito.
Les voy a reabrir una herida y un trauma. Hoy es 21 de septiembre, pero si hacen memoria, un día como hoy en 1945 muere de desnutrición en una estación de tren el joven Seita, protagonista de La tumba de las luciérnagas. Murió en el suelo, abandonado por todos y sosteniendo con fuerza una lata metálica de caramelos de frutas: la misma lata donde él mismo, días atrás y con sus propias manos, había guardado los huesos y las cenizas de su hermanita Setsuko tras cremar su pequeño cuerpo en una colina. Lloren conmigo una vez más.
PD: Esa película es tan, pero tan fuerte y dolorosa, que solo he podido verla dos veces en mi vida y ambas veces terminé llorando desconsoladamente.
Y aquí estoy, queriendo parafrasear a El Cuarteto de Nos y, en lugar de decir: “este es un día más y no un día menos”, decir: “Este es un año más de vida y no un año menos”. Sin darme cuenta, en la víspera de mi cumpleaños número 37, como si de añoranzas y nostalgias se tratase, me encontré viendo una de mis series cómicas favoritas. Una que siempre me pone a reflexionar sobre lo que sueño, lo que he deseado y a dónde la vida me ha traído. Todos tenemos planes, sueños y objetivos, y soy consciente de que muchas veces no se dan las condiciones para que lo que uno quiere se desarrolle como lo esperaba. La vida es tan caótica y aleatoria, y el universo tan indiferente a nuestros deseos e intenciones, que las aspiraciones no son letras grabadas en piedra.
A veces siento que me he vuelto un tanto cínico con la vida. Tantas y reiteradas veces se me han negado algunas de las cosas que quiero o he anhelado, que por momentos siento que la existencia es así y que esperar algo distinto es hipocresía. Pero si algo me caracteriza es el optimismo: soy una contradicción con patas. Quizá sea de los pocos existencialistas optimistas que existen, no quiero negarme a la esperanza, al creer, luchar y afrontar lo que se venga en la vida. Quiero aprender a conciliar y vivir con lo que he logrado, ser agradecido con las personas que he conocido, las que se han mantenido, las que han entrado y aquellas que por A o B se han apartado, todo suma. No quiero caer en el cinismo de vivir cerrado a las posibilidades, sino superar el miedo a caer y, por qué no, aplicar la frase de Thomas Wayne: “¿Por qué caemos? Para aprender a levantarnos”.
La vida es un carnaval. Muchas veces no el que nos gusta, pero es donde estamos y lo mejor que podemos hacer es seguir disfrutando en la medida de nuestras posibilidades, en compañía de quienes son nuestro apoyo. Porque como dice Les Luthiers: “Porque la vida debe ser vivida y la muerte morida”. Una frase bastante epicúrea, si me lo preguntan. Así que a seguir adelante, miches.
Entonces, la genial idea del inteligentisimo ministro de hacienda que se maneja nuestro rancho llamado Costa Rica es que cada vez que usted vaya al súper, a la pulpería del barrio o al chino de la esquina a comprar arroz y frijoles, le tenga que dar su cédula al cajero. Este tendría acceso a los datos sensibles de su situación económica reportada en el SINIRUBE y, si usted está por debajo de la línea de pobreza, ahí sí no le cobran el 13% del IVA en la canasta básica. Lo preocupante no es solo la propuesta, que ya de entrada es una absurdidad, sino que ahora cualquier persona tenga acceso a datos sensibles, datos personales y datos privados protegidos por la Ley 8968. Cuando cualquier persona con dos dedos de frente es capaz de darse cuenta de que obligar a las personas a “probar su pobreza” en público para ejercer un beneficio fiscal genera un sesgo de discriminación directa. No entiendo qué le está pasando a la gente que aplaude esta ocurrencia, cuando a todas luces es técnicamente inviable y humanamente denigrante.
En la Argentina de Javier Milei, la mortalidad de personas adultas mayores aumentó por encima de niveles registrados durante la pandemia; son más peligrosas las políticas de Milei en materia de salud para los adultos mayores que la PROPIA PANDEMIA, SON MÁS PELIGROSOS QUE LA PUTA PANDEMIA. Literalmente, están matando viejitos a diestra y siniestra al negarles acceso a tratamientos médicos... pero "¡viva la libertad, carajo!".
Hay algo mágico en eso de estar con un grupo de amigos, una historia narrada, unos dados y elecciones de personajes mediadas por el azar. Estoy jugando D&D con unos amigos, estamos llevando a cabo una campaña de mediano plazo y vamos por la segunda sesión. Hemos jugado por más de seis horas por sesión y no me doy cuenta de a dónde se va el tiempo, es tan pero tan entretenido y emocionante. No saber qué puede pasar, o el hecho de que una tirada de dados pueda significar la vida o la muerte de tu personaje, te hace sudar como si estuvieras allí.
Mi personaje sigue vivo de milagro, sobreviviendo con dos puntos de golpe y un punto de inspiración a un devorador de intelectos que casi me mata tres veces, si no fuera por un 12 exacto, no lo hubiera contado.
Toda una locura: en el momento en que tiré los dados y salió ese doce exacto, donde debía sacar doce o más, todos nos levantamos de la mesa gritando de emoción porque había sobrevivido a la peor batalla que habíamos tenido. Tan buena fue que sirvió como cierre de sesión, subida de nivel y toda la cosa.
La moraleja aprendida: nunca peleen cuerpo a cuerpo (a melé) usando un bárbaro contra monstruos que tienen ataques de tipo psíquico o necrótico. Lo que sufrí en esa primera sesión no tiene nombre, tanto que en la segunda sesión, como la mayoría de peleas fueron contra soldados y rivales comunes, ahí sí es cierto que no me aguantaban el cuerpo a cuerpo. Aún cuando me hacían daño, lo tanqueaba fuertemente haciendo honor a la clase.
¿Que qué somos mi amor? Pues víctimas de un país sin pensamiento crítico que se enrumba camino a una dictadura, todo por puro resentimiento y odio, sin más. ¿Qué más podemos ser?
Una vez en una clase de Filosofía de la Mente discutíamos la autoconciencia. El debate fue interesante y muchos fueron los autores leídos en ese tramo del curso. Me llamó mucho la atención esta tesis de que el “yo consciente” es lento, en tanto que hay procesos de decisión que acontecen incluso antes de que yo, como sujeto, siquiera haya propuesto o tomado alguna decisión al respecto.
¿Por qué digo esto? Pues que he terminado Visión ciega de Peter Watts y es justo esto hecho novela: la pregunta de ¿y si la conciencia fuese una limitación para superar los límites humanos? Es complicada, el autor es ambiguo adrede y el primer tramo se hace pesado, pero una vez le tomas el ritmo, te recompensa muchisimo. Visión ciega es más un ensayo biológico sobre la inutilidad de la conciencia disfrazado de novela de naves espaciales. ¿La recomiendo? ¡Uf!, sí, por supuesto. Esa densidad de su prosa y puesta en escena te deja mascando lo que leíste una vez llegaste a los agradecimientos, y su sugerente final no deja indiferente a nadie.
Contra mi voluntad, estoy viendo los partidos del mundial en TDMAX, y si hay algo que me molesta de las transmisiones de Teletica son los comentaristas. Ocupan tres comentaristas, además del narrador, para decir cada idiotez de comentario; son unas completas luminarias. De los tres que hay la mayoría del tiempo, no se hace ni uno solo. Si pudiera, silenciaría a los comentaristas y dejaría únicamente al narrador para poder saber qué está pasando. El 90% de las intervenciones son una retahíla de obviedades y redundancias sin sentido; son los maestros de la obviedad. Por citar solo un ejemplo, cuando el partido está empatado, la comentarista suelta: «Quien haga el gol del gane, gana el partido». ¡No, güevón! No me diga.
Lo que daría por poder ver un partido con audio descripción, pero no hay opciones de ese tipo en LATAM.
Hay dos verdades ineludibles: una es que el fútbol nunca ha sido solo fútbol; y la segunda es que, en materia de religión, la única verdad es que "la única iglesia que ilumina es la que arde".
Prestando atención a todo lo acontecido alrededor del traspaso de poderes de Laura Fernández, me queda claro que hoy se ha recrudecido la reducción de la política a meras barras de fútbol. Eso de idolatrar políticos siempre es una mala decisión. Cuando la nueva presidenta señala de “antipatriotas” o califica de “acto antipatriótico” el hecho de que personas disconformes con este gobierno (con justa razón) se manifiesten, solo perpetúa la división y el odio desmedido de los acólitos.
Cuando un gobierno deja de hablar de política y disenso para llamar a todo lo que no le gusta como “filibusteros” o “antipatriotas”, deja de hacer política y comienza a administrar una secta. Como bien señala Slavoj Žižek, un sistema necesita construir la figura de un “enemigo externo” o un “Otro” que supuestamente nos roba nuestro estilo de vida o impide nuestra plenitud social (en el caso de el gobierno de la continuidad: “por culpa de ellos es que no podemos hacer lo que proponemos y hacer grande de nuevo a Costa Rica” cual eslogan gringo). Este enemigo no es real, es una construcción ideológica necesaria para que los seguidores ignoren las fallas propias y mantengan su cohesión interna mediante el odio compartido cual secta ideológica.
Recuerden siempre: sin importar si votamos por ellos, los políticos nunca son personas a las que se deba idolatrar. Son figuras públicas a las que hay que mantener vigiladas, criticar y señalar cuando hacen algo mal, nos representen o no. De eso se trata la democracia. Defender políticos corruptos y redes de cuido solo porque votamos por ellos es hipotecar nuestra propia integridad ciudadana en favor de un fanatismo que, a largo plazo, termina por destruir las mismas instituciones que supuestamente buscamos proteger.
El voto no es un cheque en blanco, sino el inicio de un contrato constante de rendición de cuentas, renunciar de buena cuenta a esta responsabilidad crítica es ceder nuestra autonomía al dogmatismo autoritario.
Estoy harto de las suscripciones. Estamos a punto de que hasta respirar implique pagar una suscripción. Que vuelva la piratería de los 2000, porque estar pagando mil suscripciones para todo y para nada es insostenible.
Estoy haciendo rewatch de X-Men '97 y estoy tan emocionado como la primera vez que la vi. Esta continuación de la serie original es un carnaval de eventos increíble: cada capítulo es más bueno que el anterior. Joyita joyita.
¿Decir que Milei es el imbécil más grande que los argentinos han tenido como presidente cuenta como insultar a Argentina o no? Digo, ya que el gobierno de allá puso que quien insultase a Argentina no era bienvenido en el país y yo siquiero ir algún día de visita y tomarme un mate con la gente de allá.
Hola, gente. Aquí pasando a saludar y a hacer una petición a los lectores más asiduos de la fantasía y la ficción. Quiero leer algo de Warhammer 40,000, pero son más de 100 novelas y relatos (o eso dice internet). También quiero leer algo de World of Warcraft y sucede lo mismo: centenares de libros y relatos. Necesito puntualmente la recomendación con nombres de libros y sagas específicas que sirvan de entrada dentro de cada universo que valga la pena leer. Gracias de antemano.
El miedo para la gente en una clase o reunión virtual es dejar la cámara encendida o el micro abierto sin darse cuenta. Pero eso toma otro nivel cuando eres ciego, dejar la cámara encendida no es tan grave, lo más que se ve es un ciego con expresión de sueño con el rostro puesto en la nada (ese es mi secreto, siempre tengo sueño). Pero dejar el micro abierto, incluso aunque no digas nada, es pegriloso. En nuestro caso, no solo está lo que podamos decir, sino también lo que pueda salir de nuestro lector de pantalla.
Uno en media clase deja el micro abierto y por WhatsApp le responde a la pareja que está en clases y que apenas termine la llama para decirle todo lo cochino que uno quiere hacerle. Todo lo escribe uno ayudado de su lector de pantalla, el cual no tenía por los audífonos, y toda la clase escuchó lo que pusiste en WhatsApp.
Hay un counter a ello, y es que si tienes mucha skill y tienes el lector de pantalla al 80-90% de velocidad con turbo activado, ni su pareja va a entender lo que usted le mandó. Incluso hoy día estoy seguro de que ni la persona que usa el turbo activado con esas velocidades entiende lo que escribe: lo hace todo por inercia, no tengo pruebas, pero tampoco dudas. a esa velocidad es ruido blanco, no mientan.
Pero bueno, tomen mucha agua, no olviden la sombrilla aunque haga calorsh y siempre pongan la salida del lector de pantalla por sus audífonos; así no los van a escuchar escribiendo babosadas mientras deberían de estar prestando atención.
En mi caso no fue que me cacharan enviando cosas a mi pareja, porque ni pareja tengo: me escucharon pidiendo la cena por Uber Eats mientras el profe explicaba el tema del día y yo como “ups”.
¡Feliz falso sábado de flojera, miches! Ojalá no sea de esos falsos sábados de flojera que casi hacen que los despidan. Les deseo una excelente segunda mitad de semana y espero que encuentren su Lebenslangerschicksalsschatz, o que ya estén con él, ella o elle. Y si no, tranquilos, que como decía mi abuela: "siempre hay un roto para un descosido"... o algo así.
La violencia ha llegado a un punto de no retorno en Costa Rica. Viendo la noticia del muchacho que mató a otra persona de un tiro por defenderse de un palo o algo así, más que el suceso, me asombran los comentarios que acompañan las distintas noticias del hecho. La mayoría dice cosas del tipo: "Yo le hubiera disparado en el pecho, que de por sí era legítima defensa porque venía con un palo a atacarme". Es como si andáramos buscando excusas para matar a otra persona sin remordimiento, ya no nos preguntamos por qué la gente anda armada en la calle, sino que buscamos justificaciones para poder usar dichas armas sin repercusiones.
¿Cómo dice un ñoño como su servidor que está de cumpleaños sin decir que está de cumpleaños? Fácil: hoy se está estrenando el séptimo capítulo de la tercera temporada de la serie más esperada por toda Latinoamérica unida. Más costumbrista que el cine de Yasujirō Ozu, con esas escenas lentas que marcan la pauta, pero sin llegar al aburrimiento (excepto en los cierres de mes, claro). Por dicha, para nada igual al cine de Tarantino, tampoco a la violencia, alguno que otro día se parece más a una película de los hermanos Coen, algo así como El gran Lebowski, pero sin las golpizas, tan solo un poquito de absurdo y nada más.
Hace poco descubrí unas piezas armables de la marca LEGO (o al menos eso dice la caja), son unas piezas planas en forma de copo de nieve con seis puntas y muescas en cada una para unirlas y crear estructuras. Son superbaratas y me las topé en Pequeño Mundo. Como el tarro costaba 2000 colones, ¿qué hizo Wilmer? Terminó comprándose, en dos tandas, un total de nueve tarros para construirse una torre que llegara al techo. Qué les diré, siempre había querido jugar con cosas de LEGO, pero los originales son increíblemente prohibitivos monetariamente hablando, esta alternativa, aunque no es lo mismo, vieras cómo entretiene mano.
Pero eso no es lo único que quiero contar. ¿Adivinen? A medio camino, y como no soy arquitecto (letras aquí presente), la estructura era endeble. Al intentar moverla cuando iba por la altura de mi armario, se vino al suelo y se partió en mil pedazos que duré media hora recogiendo por todo el cuarto. Pero, como quien aprende de sus errores, ahora empecé desde cero: le puse una base reforzada y un centro que abraza la estructura externa desde dentro, alternándose cada ciertos pisos.
Pero, ¿adivinen nuevamente? Los nueve tarros se me quedaron cortos y me quedé sin piezas cuando la torre reforzada apenas me llega al pecho. En conclusión: toca ir de nuevo a comprar más tarros cuando pueda y tenga dinero, claro, porque ya nueve son una exageración y hay que comportarse. Mientras tanto, el espacio debajo de mi cama se convirtió en una huaca de tarros vacíos.
Que si Nolan es un rebuscao insoportable, sí, lo es. ¿Que es un cansino porque quiere que hasta un plano de una cafetería sea lo más épico que se ha visto en la vida? Sí, ¿y qué con eso? Voy a ir a ver La odisea con ese montón de clichés que lo caracterizan, con anacronismos que hacen que tu profe de historia antigua se arranque el mostacho y, ¡por Zeus!, la voy a disfrutar como un mocoso. Me encanta Nolan. De momento no hay una de sus pelis que me haya disgustado, y eso que Oppenheimer se me hizo larga. Así que el domingo, como autorregalo de cumpleaños, ahí estaré con mis palomitas grandes y una gaseosa, disfrutando ese carnaval que es su cine. Y Lo voy a gozar como no te lo puedes imaginar.
hoy me topé un post donde se burlan de niños que tienen amigos imaginarios y los mandan incluso al psicólogo; pero ahí los ven, creyendo en el capitalismo y aplaudiendo a economistas y fachos que lo defienden.
Los autores que hacen que sus personajes tengan por nombre un galimatías sin pronunciación posible, ¿qué será lo que piensan cuando escriben? Uno termina el libro llamando a todos los personajes por características físicas o acciones específicas, pero nunca por su nombre. Algo así: «El prota tiene por amigo a un tipo bajito y pecoso», etc., porque ni a putas me acuerdo de ese nombre X'hal-kh'zzth que ni el autor sabe cómo se pronuncia.
—Costa Rica no necesita comprarle energía eléctrica a Panamá. El ICE ya produce suficiente para alimentar la demanda del país.
(Dos doritos después…)
—Debemos abrir el mercado eléctrico y quitarle el monopolio al ICE; el ICE no es capaz de alimentar la demanda de energía que ocupa el país.
El gato de Schrödinger es cualquier cosa al lado de la lógica chavista.
Yo estaba algo mocoso para los tiempos del Combo del ICE, pero sí tengo recuerdos vívidos de las multitudinarias marchas, los bloqueos en la Fuente de la Hispanidad con furgones atravesados tapando la vía completa en apoyo a la marcha, la movilización estudiantil, etc. Todo eso lo vi a través de lo que mostraban los noticieros en la época, porque vivía en zona rural. Siempre me pareció un evento importantísimo en la historia de Costa Rica. Dato no menos importante es que, en ese momento, cerca del 70% de los ticos apoyaban las manifestaciones y se oponían a los tres proyectos de ley sobre el tema que se votaban en la Asamblea.
Hoy, en pleno 2026, todo parece ir al revés: están a punto de aprobar la privatización de la electricidad, están a punto de aprobar un proyecto de ley que hace que todos los ticos le paguen el abogado a los imputados en casos de corrupción, y todo eso a vista y paciencia de las personas. No nos inmutamos por el hecho de que privatizar el mercado eléctrico nos convertiría en un reflejo de la crisis de Argentina con los apagones crónicos , o la experiencia de Perú tras la fragmentación de Electroperú, Puerto Rico, varios estados de USA, etc. No nos importa que en poco tiempo tengamos que pagar más y más por la luz, y lo peor de todo es que siempre usted va a ver gente diciendo que está harta de lo mucho que paga de luz cada mes, pero no hacen nada ni levantan la voz cuando están a punto de aprobar un nefasto proyecto que va a hacer que paguen más y que se creen nuevas instituciones creando duplicidad de funciones, cosa que todo el mundo odia, pero el proyecto crea una nueva instancia disque para las subastas y demás.
En fin, ese 70% que en antaño apoyaba las manifestaciones del Combo del ICE, hoy parece ser el 70% que aprueba este desgobierno y sus ocurrencias. No logro dimensionar ni entender qué está pasando por la cabeza de los ticos que hoy día defienden a la misma casta de políticos y privilegiados que pasaron años odiando, y que ahora solo cambiaron de nombre y de red de cuido.
Estaba viendo el desmadre que se tiene Google Chrome con algunas actualizaciones en segundo plano que está haciendo para probar su API de IA local para desarrolladores. Básicamente, están descargando sin que el usuario se dé cuenta un modelo de IA que pesa más de 4 GB en tu computadora como parte de los archivos del navegador de Chrome. Como lo hacen pasar como parte de las actualizaciones de seguridad en segundo plano, no tienen por qué avisarte, y todo para poder promover su API de IA para desarrolladores, porque si le ponen un modal al usuario cuando abre Chrome pidiéndole permiso para descargar 4 GB, obviamente uno va a decir que coman mucha mierda. ¿Es abusivo? Por supuesto que sí. Están asumiendo que todo el mundo tiene los recursos y la conectividad para meterle por la puerta de atrás descargas de archivos enormes sin el consentimiento del usuario solo porque sí.
¿Se puede desactivar? Sí, solo basta con desinstalar Chrome, diría uno. Otra opción es entrar en chrome://flags/, poner “gemini nano” en el buscador y cambiar a Disabled todas las opciones que aparecen (son como seis o algo así); también ir a las configuraciones de Chrome y desactivar todo lo que está en la sección de “IA experimental”. Pero obvio sabemos que para el usuario medio estar haciendo estas cosas no es práctico ni funcional.
Por cierto, ¿sabían que del 100% de los internautas, el 75% de estos usan Chrome como su navegador predeterminado? Vaya fiesta se está montando Google con este experimento, ¿no?
Posdata: Se toparán en internet (si leen de este tema) que parte de las explicaciones y justificaciones de estos modelos locales pasa por la optimización de la IA y el procesamiento de datos en local, bajo la premisa de que no hace falta mandar tu información a la nube, garantizando así una supuesta privacidad absoluta y seguridad de los datos del usuario. Si este es el caso, ¿Cuál es el problema con avisarle al usuario de forma explícita?
Dato inútil pero que sirve para tardes de café.
Sabían que el empaque de los medicamentos tiene tanta ciencia detrás como los mismos medicamentos que contienen. Por ejemplo, ese exceso de plástico y aluminio en los blísters que solo llevan una pastilla está protegiendo contra golpes, humedad y sensibilidad a la luz, factores que podrían disminuir o anular la efectividad de medicamentos tan importantes como la píldora del día después.
Pero el dato que más me llamó la atención es el del trocito de algodón que viene en algunos tarros de pastillas. Resulta que, en este caso, es de esas cosas que siguen haciéndose más por factores psicológicos que técnicos. Originalmente, esto fue introducido a inicios del siglo XX, cuando se trasladaban las píldoras en frascos y podían romperse por el movimiento en carretas y demás. Hoy día, gracias al recubrimiento o mejora en los comprimidos de los medicamentos, ese trocito de algodón en muchos casos es algo meramente innecesario, ya que, incluso la tecnología de los propios embases ya filtran la humedad que entra cuando abrimos y cerramos el mismo, se sigue haciendo porque los usuarios, al no encontrarlo, piensan que el frasco ha sido manipulado o puede estar dañado y por ello las farmaceuticas continúan agregandolo para evitar reclamos y o devoluciones en las farmacias.
En el Día del Orgullo Friki, que entre otras cosas se celebra hoy porque hoy hace 49 años se estrenó Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza (1977), es bueno recordar que hace pocos años ser friki era sinónimo de rareza; hoy hasta está a la moda. Y la verdad es que siempre son bienvenidas las excusas para poder disfrutar de lo que nos gusta, lo que nos emociona, y poderlo compartir con los demás. Eventos, cosplays, coleccionismo, figuritas, cartas, series, anime, etc.; no importa qué sea, lo interesante es que hoy hay comunidad para todo ello y más. Me siento emocionado y agradecido cuando me topo personas con las que hablo largo y tendido de mis frikadas, del libro de D&D que estoy leyendo, la peli de esa saga que estoy viendo, o del estreno de Star Wars en el cine al que me muero por ir a ver, y la respuesta es un comentario acorde, una conversación emocionante. Pasar de recibir bullying a que lo que me gusta sea tema de conversación... pues qué bien, sigamos así. ¡Feliz día del orgullo friki! El camino así es.
A proposito del aniversario de la ley 7600 y el día nacional de las personas con discapacidad este mes: ¿Saben si el 29 veremos a Barceló Hotel Group haciendo un post conmemorativo sobre la fecha y el 30 aniversario de la Ley 7600 con el mensaje típico de «Estamos comprometidos con la inclusión», o lo irán a cambiar esta vez?
Enojarse por los spoilers de la adaptación de La odisea de Nolan es como enojarse porque le cuenten a uno de qué trata la adaptación numero mil de Mujercitas o Los miserables.
Estaba viendo las filtraciones del último smartwatch de Samsung y mi sorpresa fue darme cuenta de que ya van por la generación 9. Yo tengo todavía, y funcionando, un Galaxy Watch 4 Classic que sigue rindiendo tan bien como el primer día que lo compré: la misma duración de batería (cerca de día y medio, poco más, poco menos), la misma latencia y los mismos tirones al usarlo con lector de pantalla (que ya me tienen acostumbrado), todo igual. Por más que le hago mente o memoria, no he notado un deterioro notable que me haga decir: "Híjole, como que ya hace falta actualizar a una versión más nueva".
En mi opinión, no veo utilidad ni practicidad en decir: "¡Uy, qué chuzo! Necesito comprar el nuevo Galaxy Watch 9 Ultra con sus cuatro nits de brillo en pantalla más, sus dos horas adicionales de batería y su revestimiento de titanio. ¡Wao, deme cinco!". No me pasa. Creo que me he salvado momentáneamente de la obsolescencia programada en este reloj, capaz y al decir esto ya mañana empieza a perder mágicamente utilidad y características. En fin, me hizo gracia el suceso de ver que ya van cinco generaciones adelante y mi cacharrito sigue allí dando la lucha, funcionando para lo que lo necesito y aguantando lo justo con el uso diario que le doy.
Seamos sinceros: a menos que seas buceador profesional o escalador de montañas, mucho uso no les vamos a dar a estos aparatos. De todos modos, esa gente compra Garmin para esas cosas, no estos relojes que son más moda que otra cosa.
He terminado la trilogía de El elfo oscuro de R. A. Salvatore y no puedo estar más satisfecho con lo mucho que la he disfrutado. Ahora toca leerse la segunda trilogía, la de El Valle del Viento Helado. Me encanta el tono rolero, la fantasía y la aventura por doquier. El mejor personaje de todos en esta primera trilogía (además de Drizzt, claro) es, ni más ni menos, que Montolio Debrouchee, un vigilante ciego que vive en las montañas en una simbiosis con los animales, en la fantasía de la novela, se siente tan orgánico y bien hecho el personaje, que te encanta desde el primer momento en que es introducido. Personajazo y mentor excepcional de Drizzt.
Hoy es el Batman Day y, para alguien como su servidor, no es más que una excusa para ñoñear más de lo que ya lo hace. Personalmente, Batman es mi superhéroe favorito: crecí viendo la serie animada de los 90 y aún hoy día, aunque ya no vea nada, si escucho alguno de sus capítulos puedo dibujar en mi memoria esos recuerdos vívidos.
Mi escena favorita de todas las historias del personaje es la batalla que tienen Batman y Superman en la segunda parte de Batman: El regreso del Caballero Oscuro: es una completa joya cómo Batman no está dos pasos adelante del Hombre de Acero, sino años luz por delante. Y la frase que le suelta cuando lo debilita con la nube de kriptonita es de las mejores cosas que existen en la animación:
“No fue fácil fabricar esto, Clark. Requirió mucho tiempo y costó una fortuna... Por suerte, tenía ambas cosas. ¿Ya lo sientes? Lo que el resto de nosotros experimentamos: tu mortalidad. Vas a sobrevivir; la kriptonita se abrirá paso fuera de tus pulmones, pero pude no haber sido tan compasivo: pude usar una mezcla más potente. Quiero que recuerdes esto, Clark... Mantente fuera de mi camino. En todos los años por venir, en tus momentos más privados, recordarás que yo fui el único hombre que te venció”.
¡Fuaaa, brutal! Hasta chinita se te pone la piel la primera vez que miras esa escena.
Algo que me genera cringe y tantito miedo es que Claude cada vez aprende más mi forma de hablar y expresarme, y poco a poco me ha ido empezando a responder justo como lo haría yo. Incluso la desgraciada ha empezado a usar las mismas troleadas que yo, por joder, le he soltado cuando patina o la caga. Estoy como en el meme del mae que se pega un manazo a sí mismo y la mano le atraviesa la cara.
"Cualquiera puede ser un héroe, incluso alguien que hace algo tan simple como calmar y ponerle un abrigo en los hombros a un niño, para después decirle que el mundo no se ha terminado". ¡Feliz Batman Day!
Perdón por lo que voy a decir, pero yo sí pienso que hablar de la condenada hamburguesa triple —que si fue abuso de ella, que si el mae es un miserable (que sí lo es), etc.— es desviar la atención de lo verdaderamente importante. Y eso es el hecho de que el poder comerse una hamburguesa triple es ya algo de respeto; poder abrir la boca a esa magnitud, ¿saben qué? Mis respetos. Usen la imaginación y dejen de preocuparse por tonterías, ¡pucha! yo quiero salir con alguien así, dos hamburguesas triples si quiere mi amor. Disculpen ustedes el doble sentido, pero se tenía que decir y se dijo. Falta de epensar en grande es lo que es esa quejadera o discusión infructuosa.
La serie Merlí le hizo demasiado daño a la sociedad. Ya en su momento chirriaba que un docente de filosofía lograse que el cien por ciento de sus estudiantes pusieran atención y se apasionaran por la materia, como pintan en las escenas de clase. Pero el daño real fue vender la fantasía del profe de filosofía como un compa cínico buena onda que rompe esquemas y transgrede normas en pro de la pedagogía, cuando la realidad del aula es otra: es uno dando la lección frente a un silencio sepulcral cada vez que hacés una pregunta, sintiendo que básicamente estás hablando solo. Y más si la clase es virtual.
Yo soy un verdadero ñoño de las tramas espaciotemporales y Marvel se está quemando las patas solito. Al ver las escenas poscréditos que le agregaron a Avengers: Endgame, me surgen un par de dudas graves.
ALERTA DE SPOILERS:
Agregan al final a Loki tocando la puerta de la casa de Peggy Carter, donde el Capitán América y ella estaban bailando en la versión original, y viene como a reclutarlos. Este es el Loki que sostiene y reordena el multiverso en su serie; ok, todo bien, se la compro. Pero lo que no calza ni a palos aquí es el Cap volviendo a la línea principal a entregarle el escudo a Sam Wilson (Falcon). Si esto ya ocurrió (puesto que el pasado del Cap es ahora su presente), cuando Steve Rogers regresa como anciano al presente original ya vivió todo lo que sea que haya vivido con Loki. ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no advierte de la amenaza multiversal? Ahí hay un hueco de trama espaciotemporal gigantesco que viola las mismísimas reglas que el UCM estableció en esa película: “cambiar el pasado no cambia tu presente”.
Luego, ¿por qué carajos meten la escena del Dr. Doom llevándose a Hulk en esta película? El encarcelamiento de Hulk ocurre tras los eventos de Spider-Man: Brand New Day, lo cual se sitúa años después de Endgame. No tiene el menor sentido cronológico encajar esa escena aquí; en todo caso, su lugar natural era como poscréditos de la propia película de Spider-Man. Ponerla en Endgame desmadra por completo la línea temporal.
Una de mis películas favoritas es El efecto mariposa: me parece sencillamente brillante. Hay muchas escenas que me encantan, pero su final me quedó grabado a fuego.
Hablo de ese instante justo antes de los créditos donde empieza a sonar de fondo “Stop Crying Your Heart Out” de Oasis. Evan (Ashton Kutcher) sale de un edificio hablando por teléfono y, caminando por las calles de Nueva York, se cruza de frente con una despampanante Kayleigh (Amy Smart). Ambos cruzan miradas y dudan por una fracción de segundo, como si uno reconociera al otro, pero al final continúan su camino en direcciones opuestas.
El uso del color en esa escena es una genialidad absoluta. Kayleigh es la única que viste de blanco, mientras que Evan y toda la multitud a su alrededor visten tonos oscuros, grises y pesados. Ese contraste es completamente deliberado y encierra una carga simbólica brutal que sintetiza toda la película: el blanco representa la inocencia de ella salvada y la redención. En todas las líneas temporales anteriores, la cercanía de Evan arrastraba a Kayleigh al abuso, la ruina o la muerte. Al sacrificarse él borrándose por completo de su infancia, ella creció sana, alejada de su padre violador, próspera y libre de todo ese trauma.
Evan viste de oscuro porque le toca cargar en soledad con el peso de todas esas vidas y recuerdos que solo existen en su cabeza, pero al verla a ella brillar en medio del caos de la ciudad, confirma que el costo de su renuncia valió la pena. O al menos así lo leo yo, ya que la escena insinúa que él la reconoce al instante, pero decide darse la vuelta rápidamente y seguir adelante.
Si me lo preguntan, me encanta este final por sobre el final alternativo, donde Evan viaja en el tiempo al vientre materno y se ahorca con el cordón umbilical. Evan no renuncia a su vida, acepta que debe renunciar a estar en la vida de Kayleigh para que ambos puedan tener una vida que merezca ser vivida. Y eso es infinitamente más poético que un simple suicidio.
¡Feliz fin de semana, miches! Recuerden nunca olvidar el 3 de octubre del año 11.
Una lección que no venga acompañada de dolor no vale la pena. Después de todo, nadie puede ganar nada sin haber sacrificado algo a cambio. Pero una vez que se supera ese dolor, se gana un corazón lo suficientemente fuerte como para no ser vencido jamás. Sí: un corazón de acero.
Dato ñoño de sábado. Algo curioso que me llamó la atención de Batman: The Killing Joke cuando lo leí la primera vez (alerta de spoiler de una obra de hace más de 35 años, obvio hablo del cómic y no de la pésima adaptación animada que hay del mismo): la pistola con la que el Joker le apunta e intenta disparar a Batman al final es exactamente la misma con la que le disparó a Barbara en la columna (Moore insiste en esto usando planos a detalle de la misma en ambas escenas en las viñetas). ¿Por qué en esa escena sale un banderín de chiste y no una bala real? Un vacilón del payaso asesino para Batsy, quién sabe.
Sobre el final, nadie se pone de acuerdo, pero el mismo Moore dejó la pista clara en el epílogo: lo que se refleja en el charco a los pies de ambos son las luces de las patrullas llegando. Si el comisionado Gordon le acaba de pedir a Batman que lo atrape bajo la ley, sería un absurdo decir que Batman estira el brazo para quebrarle el cuello, se traería abajo todo el sentido del cómic. A menos, claro, que el murciélago se sienta tan tonto por el chiste de la linterna que caiga en cuenta de que ambos están condenados a repetir este ciclo por siempre. Yo soy del pensar que, así como Batman no rompe su código moral, el Joker nunca va a cambiar.
Y para los que insisten en ver a Batman matando al Joker, ya existe la Tierra-31 en El regreso del caballero oscuro, donde sí le rompe el cuello en la pelea del parque de atracciones, que valga decir, ese cómic sí que tiene una adaptación animada en dos partes que es una condenada obra maestra.
PD. Que buena que es El regreso del caballero oscuro parte 1 y 2. Véanlas si no lo han hecho, creo que está en MAX.